La liquidez hace referencia a la capacidad de un individuo para cumplir con las obligaciones financieras de corto plazo, es decir, la capacidad de obtener dinero en efectivo para poder pagar deudas y obligaciones periódicas. La falta de liquidez es un problema bastante común, pues la mayoría de las personas tienden a adquirir activos concentrándose en su costo, el precio a futuro o la solidez de la inversión y rara vez se piensa en el nivel de liquidez de estos bienes; así que pueden aumentar el patrimonio, pero carecer de efectivo para cubrir las obligaciones adquiridas.

¿Qué pasa si no hay liquidez?

La mayoría de las empresas y personas se declaran en bancarrota no por falta de solvencia, sino por falta de liquidez. Esto ocurre porque cuando no hay dinero para cubrir los gastos inmediatos, se genera el incumplimiento de obligaciones. Eso se traduce en intereses de mora, daños en el historial crediticio, gastos de representación en procesos judiciales por reclamos y hasta el inevitable embargo de bienes. El impacto de este problema en la economía domeśtica puede tener consecuencias profundas.

Por otra parte, si careces de liquidez serás incapaz de asumir nuevas obligaciones financieras, por lo que puedes perder muchas oportunidades de negocio. Asimismo, dificulta la capacidad de ahorro e imposibilita el enfrentar emergencias o gastos inesperados. En esos momentos en los que se hace imperioso obtener dinero en efectivo, se acuden a medidas desesperadas pues si bien lo más lógico sería pedir un crédito bancario, rara vez se tiene el tiempo para hacer el papeleo y esperarlo.

Frente a un gasto inesperado muchas personas tienden a intentar vender algunos de sus bienes, pero por la prisa y necesidad, rara vez pueden hacerlo de forma justa y terminan aceptando precios muy bajos. Esto puede implicar la pérdida de dinero, pues ni siquiera se recupera la inversión hecha para adquirir el activo, con la consecuente depreciación del patrimonio familiar. Por ejemplo, la mayoría de las familias suelen vender el coche, pero rara vez se puede obtener un precio adecuado por este y la pérdida de este medio de transporte impacta negativamente en el estilo de vida familiar; por lo que no resulta una opción adecuada para solventar el problema de la liquidez de una familia.

Soluciones rápidas

Si necesitas recuperar tu liquidez en un momento de emergencia o sencillamente porque no puedes dejar pasar una oportunidad de negocio, una opción sencilla y que no afectará negativamente tu estilo de vida es empeñar el coche sin entregarlo. Con esta modalidad de empeño serás capaz de obtener dinero rápido, en menos de 24 horas usando tu coche como garantía, pero no tendrás necesidad de dejarlo en el depósito por el tiempo que necesites para pagar el préstamo.

Si bien es cierto que lo ideal es estar siempre preparado, contar con un fondo de emergencia que te proporcione solvencia y capacidad de pago, incluso frente a imprevistos; no siempre es posible controlar todos los aspectos de la vida. Para estos casos urgentes siempre puedes contar con esta modalidad de empeñar el coche, que es increíblemente discreta, pues nadie se enteraría del trato. Seguirías conduciendo sin ninguna limitación mientras cancelas la deuda. El proceso es bastante sencillo, rápido, no requerirás tantos documentos y podrás recuperar temporalmente la liquidez de la familia.